No sabes cuánto te odio por esto, Ignacio Monsalve.
Nisiquiera sé como llegué hasta aquí, pero te odio tanto que deseo que después de que mueras no haya para ti un lugar y el infierno es un puto cielo comparado con tu alma.
Púdrete. Solo te estoy dando lo que siempre quisiste. Imbécil.
Tenga la certeza, frágil Venus, que lugares para mí, en este mundo, hay pocos.
ResponderEliminarPero no necesito un lugar en este planeta; Sistemas solares enteros se rinden a mis pies y la Galaxia Andrómeda es mi paisaje al despertar.
I.B.
¡Ya no te odio! Te odié solo dos días, como una niña pequeña.
EliminarY ahora estoy muy feliz, ¡muy emocionada! y graciosamente espero que tú también lo estés.
Y que sigas viendo a la Galaxia Andrómeda al despertar por mucho tiempo.
Y por cierto, ya no soy Venus, ¡soy el Claro de Luna otra vez!