A veces, estando sola sobre el cemento
fresco, mientras la música camina, veo la vida pasar como una película en la tv. Recuerdo aquellos años de pequeña tratando de agradar a la gente, siendo minimizada por algunos y sin poder objetar nada. Recuerdo que más adelante entendí lo poco que significaba que una persona no te quisiera, y dejaron de importarme muchas cosas en la vida diaria. Luego fui el sustento, el hogar, el amor y el cariño de mis amigos... Conocí una vez un niño que me prometió tener siempre un espacio entre su piel esperando por mi (sé que sigue siendo así.) Entre bailes y miradas, me perdí en el calor de otros labios llamativos, y a sabiendas de cómo era el mundo hoy en día, casi me dejé enamorar.
Perseguí otros amores impregnados de lujuria e irreverencia, y me encontré nadando entre los océanos de la poesía y el amor idealizado.
Ahora vivo sin saber de nada. A veces pienso en arrepentirme de todo, pero le cierro la puerta en la cara a la nostalgia. Una joven me llora en la intimidad, para que le entregue el premio que gané hace unos años... Y yo trato de ignorarla, preguntándome qué arte podría seguir, para hacer de mi vida algo que realmente valga la pena.
Infinita.