No sabes cuánto te odio por esto, Ignacio Monsalve.
Nisiquiera sé como llegué hasta aquí, pero te odio tanto que deseo que después de que mueras no haya para ti un lugar y el infierno es un puto cielo comparado con tu alma.
Púdrete. Solo te estoy dando lo que siempre quisiste. Imbécil.
jueves, 19 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Túimaginario.
El poder que tiene una simple canción es abrumador.
Anoche perseguí a un muchacho por una parada de taxis gigante, gritando su nombre. Minutos antes, el muchacho me llamó por teléfono, para decirme que estaría allí en cinco minutos, con esa voz triste, pero llena de misteriosa vida.
La sangre subió hasta mi cabeza y comencé a tiritar. Ni siquiera recuerdo cómo llegamos a encontrarnos en esa casa antigua, casa de nadie, cómo llegamos a estar ahí juntos, cómo sucedió todo, cómo pasó... No lo recuerdo y presiento que jamás lo recordaré. Pero tuvo un sabor real, demasiado real, se sintió perfecto, la textura... Y te vi desde tus propios ojos al subirte al taxi, ¡éramos uno! esperé, y de alguna forma todos estaban felices, no solo yo. Mi madre te vio llegar primero, y me gritaba que llorabas, que tenías las lágrimas hasta el cuello, que fuera a buscarte "¡Corre! ¿No lo ves? ¡Está ahí!", luego una amiga te vio desde la plataforma del segundo piso, y todos me pedían que corriera a buscarte, y yo iba con todas mis fuerzas, gritando tu nombre, sin encontrar tu rostro entre la multitud, y te escuchaba gritando el mio... Y en ese momento cuando pensé que iba a tocar tu mano, todo se volvió blanco, me dolieron los ojos, y desperté.
Estoy segura que ese sueño fue producto de una canción. ¡Todo un misterio! Pues no recuerdo haber pensado en ti ayer más que en ese preciso momento, en el que escuché un agradable instrumento de viento que aún no sé como demonios se llama. Mi inconsciente tiende a recordar esas cosas bonitas cada vez que puede, en sueños mayoritariamente, es como... Anhelar un reencuentro en sueños, y en la vida esperar tu desgracia; ¿qué tendrá más peso?
Anoche perseguí a un muchacho por una parada de taxis gigante, gritando su nombre. Minutos antes, el muchacho me llamó por teléfono, para decirme que estaría allí en cinco minutos, con esa voz triste, pero llena de misteriosa vida.
La sangre subió hasta mi cabeza y comencé a tiritar. Ni siquiera recuerdo cómo llegamos a encontrarnos en esa casa antigua, casa de nadie, cómo llegamos a estar ahí juntos, cómo sucedió todo, cómo pasó... No lo recuerdo y presiento que jamás lo recordaré. Pero tuvo un sabor real, demasiado real, se sintió perfecto, la textura... Y te vi desde tus propios ojos al subirte al taxi, ¡éramos uno! esperé, y de alguna forma todos estaban felices, no solo yo. Mi madre te vio llegar primero, y me gritaba que llorabas, que tenías las lágrimas hasta el cuello, que fuera a buscarte "¡Corre! ¿No lo ves? ¡Está ahí!", luego una amiga te vio desde la plataforma del segundo piso, y todos me pedían que corriera a buscarte, y yo iba con todas mis fuerzas, gritando tu nombre, sin encontrar tu rostro entre la multitud, y te escuchaba gritando el mio... Y en ese momento cuando pensé que iba a tocar tu mano, todo se volvió blanco, me dolieron los ojos, y desperté.
Estoy segura que ese sueño fue producto de una canción. ¡Todo un misterio! Pues no recuerdo haber pensado en ti ayer más que en ese preciso momento, en el que escuché un agradable instrumento de viento que aún no sé como demonios se llama. Mi inconsciente tiende a recordar esas cosas bonitas cada vez que puede, en sueños mayoritariamente, es como... Anhelar un reencuentro en sueños, y en la vida esperar tu desgracia; ¿qué tendrá más peso?
viernes, 6 de abril de 2012
Querría haber sido nada más.
... ¿Por qué no puede uno conformarse con la amistad? o tú, en este caso. ¡Ser honestos! ¡Ser auténticos! o al menos saber diferenciar lo que es auténtico de la imitación. Lo peor es que aunque uno no lo tenga en mente, luche por no tenerlo presente, patalee para que las cosas no lleguen hasta ese punto, la gente insiste en recordártelo, en hacerte pensar en ello. Te lo grita y se lo grita al mundo, y ¿qué pasa? Ahogan una semilla. Una semilla que podría haber sido linda o quizá el peor error de tu vida.
Y aquí está esa muchacha, dándole vueltas al asunto, después de una fatídica noche hermosa y a su vez traumante. De abrazos, llantos, besos, bailes, suciedad y de saber cosas que no se quieren -ni se necesitan- saber.
¡Las ilusiones se necesitan pero no se quieren! Esperemos a ver qué sucede mañana.
-Todo escrito desde la complejidad de la rabia y el cariño en mezclas homogéneas- Florence.
Y aquí está esa muchacha, dándole vueltas al asunto, después de una fatídica noche hermosa y a su vez traumante. De abrazos, llantos, besos, bailes, suciedad y de saber cosas que no se quieren -ni se necesitan- saber.
¡Las ilusiones se necesitan pero no se quieren! Esperemos a ver qué sucede mañana.
-Todo escrito desde la complejidad de la rabia y el cariño en mezclas homogéneas- Florence.
miércoles, 4 de abril de 2012
El rollo de preferir los amigos antes que las amigas.
¡Las demás mujeres son unas destructoras de amistad!
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