viernes, 6 de abril de 2012

Querría haber sido nada más.

... ¿Por qué no puede uno conformarse con la amistad? o tú, en este caso. ¡Ser honestos! ¡Ser auténticos! o al menos saber diferenciar lo que es auténtico de la imitación. Lo peor es que aunque uno no lo tenga en mente, luche por no tenerlo presente, patalee para que las cosas no lleguen hasta ese punto, la gente insiste en recordártelo, en hacerte pensar en ello. Te lo grita y se lo grita al mundo, y ¿qué pasa? Ahogan una semilla. Una semilla que podría haber sido linda o quizá el peor error de tu vida.
Y aquí está esa muchacha, dándole vueltas al asunto, después de una fatídica noche hermosa y a su vez traumante. De abrazos, llantos, besos, bailes, suciedad y de saber cosas que no se quieren -ni se necesitan- saber.

¡Las ilusiones se necesitan pero no se quieren! Esperemos a ver qué sucede mañana.

-Todo escrito desde la complejidad de la rabia y el cariño en mezclas homogéneas- Florence.

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