domingo, 8 de abril de 2012

Túimaginario.

El poder que tiene una simple canción es abrumador.
Anoche perseguí a un muchacho por una parada de taxis gigante, gritando su nombre. Minutos antes, el muchacho me llamó por teléfono, para decirme que estaría allí en cinco minutos, con esa voz triste, pero llena de misteriosa vida.
La sangre subió hasta mi cabeza y comencé a tiritar. Ni siquiera recuerdo cómo llegamos a encontrarnos en esa casa antigua, casa de nadie, cómo llegamos a estar ahí juntos, cómo sucedió todo, cómo pasó... No lo recuerdo y presiento que jamás lo recordaré. Pero tuvo un sabor real, demasiado real, se sintió perfecto, la textura... Y te vi desde tus propios ojos al subirte al taxi, ¡éramos uno! esperé, y de alguna forma todos estaban felices, no solo yo. Mi madre te vio llegar primero, y me gritaba que llorabas, que tenías las lágrimas hasta el cuello, que fuera a buscarte "¡Corre! ¿No lo ves? ¡Está ahí!", luego una amiga te vio desde la plataforma del segundo piso, y todos me pedían que corriera a buscarte, y yo iba con todas mis fuerzas, gritando tu nombre, sin encontrar tu rostro entre la multitud, y te escuchaba gritando el mio... Y en ese momento cuando pensé que iba a tocar tu mano, todo se volvió blanco, me dolieron los ojos, y desperté.

Estoy segura que ese sueño fue producto de una canción. ¡Todo un misterio! Pues no recuerdo haber pensado en ti ayer más que en ese preciso momento, en el que escuché un agradable instrumento de viento que aún no sé como demonios se llama. Mi inconsciente tiende a recordar esas cosas bonitas cada vez que puede, en sueños mayoritariamente, es como... Anhelar un reencuentro en sueños, y en la vida esperar tu desgracia; ¿qué tendrá más peso?


No hay comentarios:

Publicar un comentario