miércoles, 29 de junio de 2011
PinoPiñaSauceLlorón.
Frente a mi nuevo hogar, hay un árbol que se mece de forma grácil cada vez que sopla el viento (como todos los árboles...) Es un pino, que tira piñas. Una vez, yo estaba parada bajo el árbol, fumando un cigarrillo, y me tiró una piña sobre la cabeza. Levanté la mirada para observar sus ramas, extrañada. En el momento pensé que así debía haberse sentido Einstein cuando concluyó la teoría de la relatividad... Luego entré a casa, cuando del cigarro sólo quedaba el filtro, y me senté en una silla frente a los ventanales, a observar el pino votando sus piñas. El viento gritaba cada vez que rozaba las paredes de la casa, y a pesar de que nunca he sentido miedo en noches de tormenta, por el contrario, me gusta escuchar el sonido de las lluvias sobre el techo y los truenos, aquel árbol meciendo sus ramas al viento, me provocó una extraña sensación hipnótica que si me asustó. Comenzó a llover. Mi gata, Aurora, trepó por mis piernas y se posó en mi panza a ronronear. Me acerqué al calentador, acariciando a la pobre gata regalona, pero manteniendo mi vista pegada siempre al pino en el jardín de enfrente, como hipnotizada... Somnolienta... Y cuando desperté, la gata era gato, el calentador era una combustión lenta, y el pino no era pino... Era sauce.
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