Wala.
domingo, 3 de julio de 2011
Columpio ruidoso.
Todas las noches, afuera de mi casa, se escucha el rechinado de las bisagras viejas de un columpio que se mece. Desde la primera vez que lo escuché, me ha hecho sentir incómoda, inquieta. Nerviosa. Es ridículo, pues, por Dios, es un columpio. Pero cuando lo escucho mecerse con tanta ímpetu, no puedo evitar sentir que estoy dentro de algún videojuego de terror. Más aún, cuando sé que el columpio más cercano a mi casa, queda a más de seis cuadras de distancia, y que el sonido que hacen sus bisagras al moverse, no puede llegar hasta acá.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario