Siempre te he sabido encontrar.. Creo que aún ahora sé encontrarte, pero ya no me atrevo a salir sola de noche. Oh, ya no, en su lugar, me entrego a los brazos de aquel antiguo dios, que me concede unos minutos a solas con tus manos y con tu voz. Y en cada uno de esos encuentros, la historia acontece monótona, igual; el reencuentro, el amor, las palabras hermosas, la diversión... Es casi como un chiste.
Me pregunto, ¿qué será de ti? ¿qué estarás pensando? ... Quizá estés divagando sobre aquella estrella que tanto te gusta, quizá pienses en aquella mujer que te abrazaba cuando estabas solo, podrías estar tratando de sobrepasar tu dosis de alcohol del día anterior, quizá estés alucinando con las caricias de alguna mujer, o con sus manos... Con su boca, con sus ojos, quizá estés pensando junto a otra mujer. ¡Podrías estar meditando acerca de tantas cosas! Oh... Podrías incluso estar pensando en mi.
Pero, como lo demuestro en este ridículo escrito que en realidad no sirve y nunca servirá para nada, yo ya no pienso en ti (?)
Y así, las cosas se han complicado demasiado, los días se hacen cortos y avanzan a pasos agigantados en busca de una realidad nueva. Las pequeñas ideas se desvanecen, se suicidan por no ser concretadas jamás (he dejado todo tan de lado... Menos a ti) Y no consigo aplacar nada, no consigo aplacar mis sentimientos, no consigo soltarlos. Bah, aún no consigo soltar tus manos.. Que tontería. Bueno, supongo que no es lo que quiero, aún.
Las mentiras siguen, y con este escrito yo afirmo, con una inconsecuencia descarada frente a lo que siento de verdad, que no quiero estar más contigo. (Sí, soy una mentirosa descarada, ¿y qué? Lo aprendí de ti.)
Hahahahaha, te amo.
Venus*
No hay comentarios:
Publicar un comentario