miércoles, 25 de enero de 2012

Lanzarse al río.

Supongo que si ponemos todas las cosas al revés... Bueno, yo podría entender que esto no es mi culpa (aunque obviamente sí lo es) y podría disculparme a mi misma (lo cual, obviamente, jamás haré) y podría seguir tranquila y dejar de hacer planes macabros que podrían terminar en.. En, no sé, en ¿felicidad momentánea? Bueno, sí, terminarían en felicidad momentánea, aunque sean planes macabros. Entonces, ¿qué tendrían de malo? Obviamente la palabra "momentánea" aclara el detalle.. Pero al menos sería felicidad, ¿qué es mejor? ¿ser feliz un rato o no ser feliz para nada...? Creo que eso dependería de cuan valioso fuera el momento feliz (muuuy valioso, para este caso) y de cuánto habría que entregar para lograr el momento feliz, y todo eso si es que logras que el momento se de, pues en el peor de los casos, el plan no funcionaría... -aunque es una probabilidad muy baja. Podríamos incluso descartarlo- Así pues, si bien la vida no es tan terrible en estos momentos (no, no tanto..), la parte irracional, ilógica e irreverente de mi cerebro, sugiere que me lance de cabeza al río -que, por cierto, está lleno de piedras y anguilas venenosas y carnívoras, que sienten el olor de la carne humana-, en busca de ese momento feliz, y que no me preocupe por las consecuencias que aquello podría traerme (como partirme la cabeza, por ejemplo.) y sugiere, si ese fuera el caso -de lanzarme al río-, que deje mi dignidad, mi orgullo y mi valioso sentido común atrás, dónde no pueda alcanzarlo una vez dentro del agua. Tomemos la dignidad, el orgullo y el sentido común, como los bienes que tendría que entregar a cambio de la felicidad momentánea; pensemos que la probabilidad de alcanzar ese hermoso momento -pues, una vez que llegue, será un momento bellísimo- es bastante alta; y por último pensemos que será el momento más valioso en mi memoria de estos últimos dos meses.. Me atrevo a decir que sería el momento más valioso en nuestras memorias de estos últimos dos meses.. Ahora, ¿vale la pena realmente? ¿Valdrá el esfuerzo, el dinero, el sacrificio de mi dignidad? ¿Valdrá la pena mandar a la mierda todo lo que he conversado conmigo misma estos meses? ... Sincéramente, no lo sé. Pero creo que tendré que averiguarlo, no puedo quedarme con la duda, ¡claro que no! Nisiquiera una Black Mamba como tú podría arruinarlo, si yo no te lo permito, muchacho.
Tengo argumentos de sobra.

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